Cómo renovar una mesa de madera antigua

Hoy traigo un nuevo post, donde mostrar cómo puede llegar a cambiar una mesa chapada a la antigua, como las que tenían nuestros abuelos en casa y con el brasero debajo.

Con unos sencillos pasos, como lijar y renovar la madera, cambiar el color de las patas o dejar expuesta la madera original de la tapa, vais a ver lo que puede llegar a transformarse una mesa tan simple y sosa en algo actual y versátil.

Primera ala extensible que comencé a ijar

Aquí tenemos la primera foto que le hice. Se trata de una mesa antigua de madera de pino y extensible, con las patas torneadas, propia de los de los años 80-90.

Estaba barnizada imitando a la madera de cerezo. La idea que tenía, era dejar al descubierto la madera de la tapa original, y combinarla pintando las patas en otro color, un blanco crudo por ejemplo. Aunque más adelante explicaré el color que escogí.

Tapa extensible con lijado terminado.

Detalle de la tapa cerrada y lijada.

Me quedaba por lijar el borde. Esta parte tuve que realizarla a mano con 3 lijas: una del nº 60 para quitar el barniz, en segundo lugar una del nº 150 y finalmente otra al agua del nº 360 para darle un acabado más suave. A continuación asamos un paño húmedo por toda la superficie para retirar el polvo generado.

Borde de la mesa antes de lijarla a mano.

Borde de la mesa después de haberla lijado.

Utilicé una lijadora eléctrica para la tapa, lo cual tiene sus muchas ventajas para trabajar siempre en superficies planas. No obstante, debido a la potencia que generan estas máquinas, no permiten trabajar en superficies con curvas, ya que corre el peligro de alisarlas y perder por completo el torneado. Eso es algo que habría que realizar a mano y llevaría mucho trabajo y dedicación, además de gastar en material de lijado. Lo que me llevó a decidirme por utilizar una pintura sin necesidad de lijar antes.

Como en mi caso quería dejar al descubierto la madera de la tapa, y pintar las patas en otro color, me decanté por utilizar la pintura Chalk Paint. Esto me iba a adelantar mucho el trabajo, y ha sido toda una revolución en el mundo de la decoración y restauración de muebles. Se trata de una pintura de estilo vintage, con la que no es necesario realizar un lijado previo a la madera (ya sea barnizada o anteriormente pintada de otro color). Debido a sus componentes, cubre perfectamente en tan sólo dos capas toda la superficie, dejando un aspecto muy actual y fácil de combinar con otros muebles.

Chalk Paint de la marca «La Pajarita».

Primera capa de pintura en una de las patas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al principio surgió como una marca propia, pero con el tiempo le han ido saliendo muchas marcas competentes, a precios muy asequibles para nuestro bolsillo. En mi caso, elegí este color, blanco Ibiza, de la marca La Pajarita, un tono grisáceo muy bonito, sin llegar a ser blanco.

No se trata de una pintura agresiva, todo lo contrario. Es al agua, inodora y seca muy rápido. Podemos limpiar los utensilios con agua fácilmente y volver a utilizarlos de nuevo, sin dejar residuos.

Diferencia entre una pata pintada y las demás. Se va viendo el cambio.

Fin del proceso de pintado de las patas torneadas, creando un resultado muy fresco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y por último, en lugar de utilizar un barniz natural para la madera, me decanté por otro protector: el Lasur. Se utiliza más en madera de exteriores, pero también es posible usarlo para el interior.

A diferencia del barniz tradicional, que lo que hace es cerrar los poros de la madera y crear una película protectora, el Lasur penetra en la madera, dejando el poro abierto pero no dejando pasar a agentes externos que puedan dañarla. Además regula la humedad y facilita la salida al exterior del vapor de agua. El aspecto que nos deja en la madera es totalmente natural, de aspecto ceroso, mucho más bonita a mi parecer, y aún así la tenemos protegida.

Así quedó finalizada y expuesta la mesa para usarla como comedor.

Como podéis ver, el resultado es bastante bonito, actual y fresco, dejando de ser tan pesada a la vista con el aspecto que tenía. Además el color de las patas y el contraste con la madera hacen que pueda combinarse con muchas clases de sillas, incluidas algunas de color. Yo de momento, no tengo opción a otras, pero se que en cualquier momento puedo jugar con otro tipo de sillas y conjuntarlas con esta mesa a la perfección.

Espero que os haya gustado esta nueva idea renovada de una mesa bastante pasada de moda. No olvidéis comentar lo que queráis y nos vemos en un próximo post.

 

 

 

 

DIY: De marco de fotos a colgador para llaves

Hoy os traigo mi primer DIY (do it yourself), que es un post muy cortito y sencillo, donde os doy una buena idea: cómo solucionar el problema de dejar las llaves cuando llegamos a casa.

La idea viene porque cuando llegaba a casa, casi siempre soltaba las llaves en la mesa del salón, ya que la entrada accede directamente a éste. Estaba cansada de ir dejándolas por ahí, de buscarlas por toda la casa sin acordarme de dónde las puse…Y es que sin darme cuenta, dejándolas en la mesa la iba arañando poco a poco, a pesar de que no se percibe mucho. Me gusta tener un orden en casa, y no tener que soltarlas en medio de una mesa comedor, no creo que sea el lugar idóneo.

Me acordé de la caja de llaves que tenían mis padres en casa, detrás de la puerta de entrada. Era la clásica caja de madera con un espejo en la puertecita, y que al abrirla, te encontrabas todas las llaves del mundo (las de la casa, las del vecino, las del coche, las de los abuelos, etc.)

Pero no quería complicarme ni con comprar una caja de llaves ni con hacer una. Quería algo que ocupara menos espacio. Por eso pensé en algo para enmarcar las llaves de manera que quedaran en la pared colgadas. Asique me fui al chino y compré un marco de fotos en color madera, con algo de moldura para darle un toque más vintage.

Marco pintado con DIY

Busqué en mi caja de pinturas, escogí este azul que veis tan bonito y que está muy de moda, el azul cielo, muy vintage también. La pintura es acrílica, se puede limpiar fácilmente con agua, tanto los pinceles como la paleta que se use. Yo utilizo como paleta platos de plásticos desechables que compro en los chinos. Es una forma de ahorrarte el tener que estar limpiando una paleta de madera, más cómodo para mí. Y al ser el fondo en blanco, se pueden diferenciar mejor los colores, en caso de que uses más de 3 ó 4.

Sólo tuve que darle dos manos de pintura, y lo mejor del acrílico es que es de secado rápido, lo que ayuda a no esperar tiempo entre capa y capa. El resultado fue muy bonito, y es un color que combina muy bien, al menos en mi salón. A continuación, clavé 5 hembrillas abiertas por dentro del marco, donde iban a ir colgadas las llaves.

Detalle de cómo queda clavada una hembrilla

Hembrillas en paralelo

Como el marco iba a ir pegado a la pared, las llaves podrían arañarla. Para protegerla le puse por detrás un forro de terciopelo negro adhesivo, que también lo podéis adquirir en cualquier chino o papelería. Finalmente pegué con cinta de doble cara el marco directamente a la pared, para aguantar mejor el peso.

Detalle de terciopelo adhesivo

Colgador de llaves DIY

El resultado es bonito, decorativo y combina muy bien en cualquier estancia, a pesar de que las llaves están a la vista de todos. Y el hecho de que cada persona las haga divertidas, y con la gran variedad de llaveros que existen en el mercado, podemos permitir que se vean. En mi caso, y como veis, tengo diferentes llaveros de LEGO o del tipo cartoon, una de mis muchas aficiones.

Asique ya podéis colgar las llaves de vuestro piso, las de la casita de la playa o la montaña, las del vecino, las de tus padres, hermanos o incluso abuelos…Da lo mismo las que sean, es la excusa perfecta para poneros manos a la obra.

Espero que os haya gustado este nuevo post, y ya sabéis, animaros a hacerlo en casa. Saludos desde LOWCOSTDECO y nos vemos en un próximo post!!! No olvidéis vuestros comentarios!!

 

 

 

 

 

¡Felices fiestas con Washi Tape!

Como cada año en Navidad, todos los hogares son envueltos con diferentes adornos navideños por todas partes. Ya sea el clásico árbol, Papá Noel, los Reyes Magos o el Belén, (estos dos últimos mas propios de nuestra cultura española). Cualquiera de estos elementos y personajes valen mucho para las personas que habitan la casa y significan todo lo que forma parte de estas fechas: paz, amor, prosperidad, familia, regalos, hogar…

Y está claro que en cada casa esto de adornar en Navidad es todo un mundo. Puesto que cada familia es como es y tiene sus gustos a la hora de elegir sus adornos, ya sea el tipo que sea. O bien, si es pro-Papá Noel o pro-Reyes Magos, el caso es que todos tienen en común entregar un mismo mensaje: felicitar las fiestas a todo el que pase a nuestra casa. Además sentirnos a gusto, en paz y armonía, con toda la gente que nos rodea. Esto es algo que bien puede hacerse el resto del año, pero que en Navidad esa sensación es mucho mayor.

Por todo esto, y porque es algo que a lo largo de la historia se ha ido realizando en los hogares, como una tradición, quiero enseñaros un par de cositas que he hecho en casa con mis washi tape. Tengo que decir que en mi viaje a Japón recientemente, he adquirido unos cuantos modelos de washi tape originales de allí. La marca original es Masking Tape, de la que ya hablé brevemente en mi post Washi Tape: todo un descubrimiento para decorar en Navidad. Y es que es un orgullo decir que los he comprado estando en Tokyo y por un precio mucho más económico que en internet. Sin duda volveré a ese país tan maravilloso y seguro que con otro gran surtido de rollitos.

img_20161228_141646

Es una locura la gran variedad de modelos que he encontrado. No obstante, no compré tantos como hubiese querido, pero elegí unos pocos que combinasen bien entre ellos para crear mi particular árbol de Navidad en la puerta de casa.

img_20161214_193642

Detalle de las cintas que utilicé para el árbol.

En primer lugar realicé el árbol por dentro de la casa, y me tuve que guiar con cinta de celofán para crear la forma del árbol. Con la guía fui colocando los washi tape en tiras en paralelo y de manera ascendente, de forma que comencé por la parte de arriba y avanzaba hacia abajo.

img_20161228_141336

Así hasta llegar a la parte de abajo más ancha. En un principio iba a hacerlo más alto, pero conforme colocaba las cintas, iba viendo que el tamaño sería muy grande, y paré antes de llegar al final. Para terminarlo bien recto por los bordes, cogí otra cinta verde distinta y me puse a delinearlo. De esta manera adoptaba la forma de triángulo, como puede verse en la siguiente foto.

img_20161228_141730

Ahora le tocaba el turno al macetero, que junto con otros washi tape más finos lo realicé, y en medio, una de las cintas rojas que usé para el árbol.

img_20161228_141402

Por último, con cinta amarilla hice una estrella en lo alto del árbol. Además le coloqué unos pequeños adornos hechos de cartón y con diferentes formas: un reno, una galleta de gengibre, un bastón de caramelo, unas estrellas, unas bolas, un árbol de Navidad y un corazón.

img_20161223_181720

Árbol finalizado con los adornos.

Para hacer las figuritas, simplemente imprimí en papel unas plantillas con esas formas y las pasé a cartón con lápiz. Las recorté y les cosí cuerda de cáñamo para colgarlas del árbol. Así de fácil.

Ahora le tocaba el turno a la puerta por la entrada. Quería hacer un reno con líneas simples, algo que es muy sencillo de hacer gracias a los washi tape. Dibujé un pequeño boceto con la forma del reno y me fui guiando por él. Lo hice a mano alzada y sin medir, solamente a ojo y alejándome de la puerta para ver que no se torciera. Al reno le acompañarían las palabras Merry y Christmas hechas de cartón.

Abajo podéis ver un detalle de los washi tape que utilicé, también de Tokyo. Uno de Mickey Mouse de Navidad para hacer las letras, junto con uno de color negro que es el que usé para el reno.

img_20161228_143149

Lo primero que hice fueron las letras de cartón. Imprimí en papel unas plantillas, las recorté y las puse encima del cartón para pintarlas a lápiz. Luego las recorté también, y a continuación, las forré con el washi tape de Mickey. El resultado puede verse abajo en la foto.

img_20161228_141213

Detalle de una de las letras ya recortadas en papel y calcada en el cartón.

img_20161223_181538

Dos de las letras ya forradas y preparadas para colgarlas.

img_20161223_181600

Finalmente, con cuerda de cáñamo marrón las cosí una por una, unidas entre si y dejando hilo a ambos lados para colocarlo en la puerta.

Reservé las letras y me dispuse a hacer el reno, que no tardé nada. Tan sólo me fijaba en el dibujo que hice e iba colocando trozos de cinta negra. No pensaba ponerle ojos ni nariz, pero la gracia la tenía precisamente en la nariz roja de Rudolf. Con cinta roja y en forma de triángulo, le puse la nariz y dos trocitos de cinta negra para los ojos. De esta manera el resultado era más entrañable y navideño.

img_20161223_181457

Finalmente, le pegué con cinta la palabra Merry a las astas y abajo coloqué Christmas. El conjunto quedó bastante redondo, muy bonito, con líneas simples y no muy recargado.

img_20161228_141456

img_20161217_122638

Pues esto es todo lo que dieron de si mis masking tape de Japón, que no es poco. Espero que os haya gustado mucho la idea y volveré pronto con otro post de Washi Tape!!

Felices Fiestas a todos y que os traigan muchas cosas, ya sea Papá Noel o los Reyes Magos de Oriente!! Y no olvidéis poner un comentario!!

 

 

Washi Tape: todo un descubrimiento para decorar en Navidad

washi_tape-optimizado

Fue una casualidad el día que descubrí esta técnica tan milenaria, y lo digo así porque más adelante contaré su origen y la procedencia de la misma.

Corrían los días previos a la Navidad, o debería decir las semanas, ya que cada vez es más frecuente que se adelante a las fechas que realmente corresponde, y sí, cada año que pasa tendemos a colocar los adornos navideños mucho antes de lo que toca.

Aquel año no fue uno de esos que con tantas ganas vas a decorar la casa, además me había mudado a un piso nuevo muy majo, pero mucho más pequeño que la vivienda donde antes residía. En la anterior casa tenía un árbol de Navidad de color negro con purpurina plateada, precioso y de un tamaño bastante razonable, ni muy grande ni muy pequeño, pero sabía que a donde me iba no cabría en ningún rincón. Entre eso y que no paraba de soltar purpurina por el suelo (había sido comprado en un bazar chino), tomé la decisión de deshacerme de él.

 

Diferentes modelos de washi tape de ikea

Washi tape de IKEA

 

Estuve buscando la forma de meter un nuevo árbol en casa y cuando vi que los vendían no sólo de todas clases y colores, sino también de diversos tamaños, pensé en pillar uno de los pequeños que no medían más de 60-70 centímetros. Pero no me convencía porque aún así no tenía dónde ubicarlo sin tropezar con él y tenía muy claro que encima de una mesa u otra cosa no lo iba a poner. Entonces se me ocurrió la idea de hacerlo en la pared, pegando los adornos que tenía y creando una forma de árbol. El problema era que tampoco tenía suficiente espacio en la pared y no me gustaba mucho la idea de colgar así, sin más, los adornos sin una base verde en la que sostenerse.

La entrada principal de mi piso abre paso directamente al salón, tan cerca que el sofá comienza a escasos 80 centímetros de la puerta. Y así se me ocurrió la genial idea de hacer lo del árbol en la puerta de entrada, pero por dentro de la casa. De ésta manera se vería perfectamente desde ahí. Entonces me puse a indagar por internet acerca de cómo hacer un árbol de Navidad en la pared, claro está que no pensaba encontrar gran cosa, pero sin embargo me topé con algo llamado Washi Tape que me fascinó.

 

Cinta distribuidora en la fábrica de masking tape.

 

Comencé a ver fotos de cintas adhesivas de colores pegadas en todas partes, puertas, mesas, sillas, cuadernos, marcos, espejos, tazas y un larguísimo etc. De repente se me iluminó la cabeza y pensé en cómo coger esas cintas y pegarlas a la puerta formando un árbol. Pero no sólo de color verde sino de muchos colores, algo fuera de lo normal si hablamos de adornos navideños y nada que ver con el tradicional árbol. Pensé que sería divertido salirse de lo que todo el mundo conoce, lo típico y lo tradicional, cambiar todo eso y hacerlo diferente al resto.

Hubo un pequeño inconveniente y era que no sabía dónde narices comprarlo, supuse que en alguna papelería o tienda de bellas artes pero no lo encontré. Hasta que de casualidad me metí en una de las tiendas TIGER en Madrid y en la zona de papelería… ¡¡Encontré mis tres primeros Washi Tape!!

 

washi-tape-del-chino

Washi tape de una tienda de chinos

 

Y es que viniendo de ese establecimiento tan bendito como otros muchos que han ido llegando a España, no era de extrañar encontrar dicho arsenal. Eso era hace unos años, ahora tienen mucho surtido donde elegir.

Regresé a casa entusiasmada cual niña pequeña deseando desenvolver los regalos. Procedí a estudiar y a manejar este revolucionario material. El pack que compré incluía tres cintas diferentes: una de color fucsia, una de rayas verdes y blancas, y la última de manchitas de colores en un fondo morado, en definitiva nada discretas.

Quería hacerlo de forma geométrica y sin mucha complicación, así pues lo que hice fue crear el árbol con tres sencillos triángulos de diferentes tamaños y de forma ascendente. A esto le añadí una base en forma de maceta de donde saldría el árbol. Y para rematar cogí un folio, recorté varios círculos y los decoré también con los Washi Tape, así ya tenía las bolas del árbol con el mismo material. Además, le añadí unas estrellitas verdes que tenía del año anterior y unos copos de nieve hechos de cartón de colores para darle un aspecto más navideño. ¡Et voilà! Ya tenía mi arbolito personalizado.

 

Mi primer trabajito con washi tape.

Árbol de Navidad en casa

 

Como cité al principio, el origen del Washi Tape se remonta a China, en torno al año 610 gracias a un sacerdote budista que lo introdujo en Japón. Se trataba de una cinta de papel decorativo realizada a mano con un método tradicional chino y fabricado con ingredientes naturales como el cáñamo, el bambú o el arroz, no llevando nada químico en su producción. Las dos palabras la forman una japonesa Washi (paz, armonía, estilo japonés) y otra inglesa Tape (cinta adhesiva). También se le llama celo japonés o masking tape. Kamoi, que fue la primera empresa japonesa que comenzó su fabricación, realizaba cintas adhesivas de papel para empresas de construcción y bricolaje, lo que familiarmente llamamos cinta de carrocero. Hasta que un día les llegaron noticias de clientes que personalizaban y decoraban sus cintas. Vieron con ello una nueva salida para su uso en decoración y en 2008 crearon una nueva compañía: Masking Tape Kamoi Kakoshi Co. Ltd, con la que comenzaron una nueva producción de cintas adhesivas de colores y estampadas, lo que hoy conocemos como Washi Tape.

 

Trabajadores de la original fábrica.

De izquierda a derecha, cómo fueron cambiando artículos de masking tape hasta la actualidad.

 

No obstante hoy existen muchas empresas que se dedican a la fabricación de masking tape y que son competencia directa de Kamoi. Con ello se han creado una gran variedad de modelos y tamaños como nunca antes habían existido, además de la gran cantidad de usos que te puede dar este material y las numerosas páginas web que ofrecen sus productos.

De hecho mis últimas adquisiciones han sido a través de páginas web, como una de las más importantes de importación china, la de Aliexpress España, donde puedes hasta marearte de tantísima variedad de artículos, una auténtica locura, ya sean de colores lisos o de una temática en concreto. Uno de los últimos packs que compré fueron de 21 rollitos de dibujos manga y el precio era bastante asequible, unos 12 euros, teniendo en cuenta que los originales cuestan cada unidad entre 2 y 4 euros aproximadamente, incluso más dependiendo del modelo. Por eso a pesar de no ser los de la marca, han creado una competencia considerable, ya que sus precios son mucho más bajos.  Eso sí, pueden tardar una media de un mes en llegar a casa, pero merece la pena por tal de tener una gran cantidad de ellos y trabajar con diferentes dibujos y colores.

 

Lote de 21 rollos que adquirí por internet.

Rollos de washi tape de temática japonesa

 

Otro paquete que compré de varios colores.

Paquete de washi tape en colores lisos

 

También han ido llegando paquetes de washi tape desde hace muy poquito a los establecimientos asiáticos que tenemos al lado de casa. Muy cerca de donde yo vivo abrieron unos grandes almacenes y puedo deciros que han mejorado bastante los productos de importación china. Nada tienen que envidiar a muchas otras cosas que compras en una mercería o en una papelería. Y manualidades como el scrapbooking o el washi tape se han extendido muy deprisa, recibiendo una inmensa variedad de surtido, con precios muy asequibles. El último sitio al que ha llegado esta fiebre ha sido a IKEA, que hasta hace nada no vendía material de papelería al igual que TIGER. Debido al tirón que ha tenido esta idea ellos también se han embarcado en el mundo washi tape y si vas allí ya puedes encontrar algo de surtido, muy poquito todavía, pero no es de extrañar que vayan aumentándolo.

 

Masking Tape originales de Kamoi.

 

Además voy a viajar a Tokyo dentro de poco y tengola intención de traerme conmigo un buen surtido, si es que los encuentro. Prometo dejaros fotitos de todos los modelos que haya adquirido en un nuevo post dedicado a ideas de decoración con washi tape.

Dejadme los comentarios que os apetezca o preguntadme sobre el tema.